viernes, 4 de septiembre de 2009
Se miran, no se miran, se juntan, no se juntan, se besan, no se besan, se separan pero siempre el destino y sus corazones se vuelven a juntar. Él se cruza alguna por ahí, ella a otro por allá, pero tienen esa sensación fea al estar con otros, que les hace desear estar juntos en ese instante. Sólo la abstinencia los puede separar en ocasiones que sus cuerpos no están juntos, pero eso es bueno, para que se extrañen y se deseen más y más. Cada uno quiere y tiene su libertad y a ninguno le gustaría perderla. Sólo podrían arriesgarse cuando sea el momento. Aunque no ha llegado todavía. En ese tiempo ella tiene que atraparlo, conquistarlo… Para que en esas noches cuando el fuego se haga presente entre ellos, él este seguro de quien es ella y que no lo va a soltar aunque la cuerda se rompa. Ella quiere transmitirle seguridad, decirle que nadie más lo va a querer como sólo ella lo ha podido hacer, y eso puede estar cumpliéndose. Sólo falta la decisión indecisa de los dos
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